Captain America: The Winter Soldier

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La semana pasada publicamos la entrada de bienvenida a los estrenos de verano del 2014. En principio, iba a ser incluida la entrada de Captain America: The Winter Soldier pero en vista de lo particularmente atractiva que fue la pieza, es bueno decir que se merece una entrada aparte para hablar sobre ella.

Steve Rogers (Chris Evans), después de Nueva York, intenta adaptarse al mundo que le es extraño; busca a Peggy (Hayley Atwell) y trata de serle fiel a su nuevo comando en S.H.I.E.L.D. pero las cosas no son tan fáciles como aparentan. Por un lado, las directrices de S.H.I.E.L.D. van en contra de los principios de Rogers y en su pérdida de fe, la organización entera es atacada por un poderoso enemigo del pasado.

Marvel y Buena Vista han ido acertando golpes de suerte en su batalla en Hollywood por las taquillas y el dominio de las producciones basadas en comics. Básicamente, alentaron a Sony prematuramente a relanzar su franquicia del Hombre-Araña con The Amazing Spider-Man; un relanzamiento que parecía sólo hacer cambios en el fabuloso nombre del arácnido. Lo mismo pasó con Fox, que al igual que en Sony, está uniendo sus fuerzas creativas para armar universos cinemáticos independientes dentro de su reino.

Pero decimos que Marvel y Buena Vista han acertado golpes de suerte porque a medida que avanzan Las Fases del Universo Cinemático de Marvel diseñado por Kevin Feige pareciera que todo es infinitamente más frágil.

La gran ventaja de Marvel con respecto a DC es que desde su concepción fueron unificados en un mismo espacio y tiempo, Nueva York. DC y la mayoría de casas de comics, plantean sus héroes en la ficción y crean sus entornos como imaginarios; cuando por fin DC, en la crisis de los comics en los 80’s, decidió crear un sólo universo se vio en aprietos para explicar y hacerle entender a sus lectores fanáticos que Gotham, estaba al mismo nivel que Metropolis pero ahora eso parece irse tornando en una ventaja.

Elaboremos.

Marvel empezó sus intenciones de volverse un estudio productor de pelis sus propios comics allá en 2003 cuando estrenaron Hulk de Ang Lee y DareDevil de Mark Steven Johnson que fueron catalogados como grandes desastres de la industria del cine de comics.

El joven Kevin Feige decidió emprender una estrategia más agresiva y no sólo hacer un filme exitoso que generara una franquicia sino más bien porqué mejor no pensar en unir todo el universo en un gran megaproyecto comercial; lo que requirió del apoyo de un socio como Buena Vista para lograrlo.

En 2008, de la mano de Jon Favreau y Robert Downey Jr., el universo de Feige inició su Fase UNO con Iron Man; caló muy bien con la crítica, con los fanáticos y el renacer de Downey Jr. puso a Tony Stark como un líder natural dentro de Marvel; el as bajo la manga de Feige fueron los créditos finales que introdujeron a Samuel L. Jackson como Nick Fury presentándole a Stark La Iniciativa Avenger. Ese mismo año después de recuperar los derechos de Hulk, Marvel encamina a Louis Leterrier y Edward Norton (protagonista y guionista) en la realización del segundo filme de Marvel Studios con The Incredible Hulk; la fanaticada ruge fascinación por la interpretación de Norton como Bruce Banner; y Feige anota su segundo cuadrangular cuando al final de la cinta aparece Tony Stark hablando de La Iniciativa junto al General Ross.

–A pesar de lo desastroso que fue Iron Man 2– parece que de ahí en adelante todo fuera una gran historia–. Iron Man 2 juega con apariciones sugeridas del Capitán América; los agentes de S.H.I.E.L.D., Coulson (Clark Gregg), Fury y Romanoff (Scarlett Johansson), toman protagonismo; y, de nuevo al cierre de la cinta, Coulson devela el Martillo de Thor. Subsecuentemente, vino Thor de Kenneth Branagh y toda la trama para introducir su mundo, su universo y a Loki (Tom Hiddleston) –hasta ahora el mejor antagónico de su universo cinemático–; los mundos siguen compartiendo personajes y no sólo aparece Coulson como eje de la trama, también lo hace el agente Clint Barton o Hawkeye (Jeremy Renner); al final de la cinta, Fury le presenta a Selvig (Stellan Skarsgård) el Tesseract –en una escena filmada por Joss Whedon–. ¿Pero qué era el Tesseract? Unos meses más tarde Captain America: The First Avenger de Joe Johnston hace un arco de origen con Steve Rogers, introduciendo a Chris Evans como el capitán, enfrentando a Red Skull (Hugo Weaving) en 1945 y la formación maligna H.Y.D.R.A.; Red Skull basaba su poderío en el ocultismo junto a su científico jefe Arnim Zola (Toby Jones) y fue justo cuando encontró el Tesseract, una forma primitiva de la mitología escandinava, que se hizo realmente poderoso y temible.

Todo estaba en su sitio y Joss Whedon preparó el cierre de la Fase UNO con la reunión de The Avengers. Todo da frutos y en una sola cinta aparecen Tony Stark, Thor, Steve Rogers, Nick Fury, la agente Romanoff, Hawkeye, Coulson, por supuesto Bruce Banner y como base antagónica Loki y los Chitauri que termina siendo la peli más taquillera del año. El punto importante para resaltar es que Gwyneth Paltrow y su personaje Pepper Potts aparecen por la insistencia de Robert Downey Jr. pero Whedon no estaba convencido y da la siguiente razón: “uno necesita separar los personajes de sus sistemas de soporte en aras de crear el aislamiento que se necesita para funcionen en el equipo”. Suena como un gran entrenador y finalmente ese fue el puesto que obtuvo, dirigir globalmente todo el universo de Marvel en Buena Vista (MCU).

Se gestiona la Fase DOS del MCU y llegan Iron Man 3, Thor: The Dark World, los Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. y The Winter Soldier; se anuncian Black Panther, Doctor Strange, Ant-Man y Avengers 2: Age of Ultron; finalmente, se revelan las intenciones de la Fase TRES con Thanos como villano y Guardians of the Galaxy pero ¿por qué se siente que todo empieza a tambalear?

La primera razón es una sensación sencilla y natural con lo que Marvel ha intentado a toda costa hacernos creer y es que todas sus piezas están unidas en un sólo universo; precisamente, eso que los ha hecho fuertes se ha vuelto su mayor vulnerabilidad. No es posible entender las cintas de Marvel independientemente y separar, las cintas autónomas de las cintas de ensamblaje. Es ridículo. No funciona. En parte, por eso la extensión de esta entrada.

Empecemos por Iron Man 3, independiente de la buena calidad de su realización con Shane Black o el desencanto de la fanaticada de cómo usaron al Mandarin (Ben Kingsley) y a Aldrich Killian (Guy Pearce) el resultado fue desastroso; por un lado, surgieron preguntas como porqué si Stark se podía quitar el reactor no se lo había quitado antes o ahora que «ya no existe» Iron Man, cuál es la función de Stark dentro de S.H.I.E.L.D. o quién liderará los Avengers; por otro lado y sumado a esto, vienen otras inquietudes que no pueden ser sólo solventadas con simples nombramientos o cameos de personajes importantes, por ejemplo ¿The Avengers es un grupo tan frágil que para ese entonces ya se desintegró? Si Stark es atacado de la forma en que sucedió ¿dónde estaba Romanoff, Hawkeye, Fury o Steve Rogers? Compañeros de batalla, sellados en la amistad hecha más allá de una casualidad o ¿es que todo lo dicho no son más que una iteración de frases vacías? ¿Dónde estaba Bruce Banner? ¿Por qué sólo aparece al final de la cinta como un sicoanalista? ¿Acaso no es esta la mayor idiotez jamás escrita?.

No. La mayor idiotez aún estaba por venir y en otro formato: Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Una serie de TV que ubica anacrónicamente un resguardo de agentes dentro de S.H.I.E.L.D. liderados por Phil Coulson; un equipo de desvalidos que tiene grandes potencias pero cero poderes sobrenaturales –por ahora–; a medida que avanza la serie sabemos que está ubicada después de Nueva York, después de The Dark World de Thor y antes de The Winter Soldier; la pregunta más obvia es la que sostiene la serie y es ¿cómo hicieron para revivir a Coulson? Pregunta que se responde al final de la temporada pero que deja un interrogante existencial clavado profundo dentro de las entrañas de Joss Whedon y que amenaza de muerte a Kevin Feige; con esa respuesta de cómo revivir a las personas ¿acaso alguien en este universo puede morir? Si no, apaque y vámonos.

Luego de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. –con el nombre más largo y rídiculo que haya escuchado para una serie televisiva; Cuando quiero llorar no lloro o Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha, telenovelas colombianas, ya no parecen tan extravagantes–, llega Thor: The Dark World. Una cinta autónoma que retoma el arco romántico entre Jane Foster (Natalie Portman) y el dios del trueno; aunque Alan Taylor está al frente de una gran decisión al sacar la historia de la Tierra, no resuelve el tema de porqué Foster no apareció en Nueva York y se mete en un problema aún más grande que se esparce virulentamente a todo el universo de Marvel ¿existe realmente un enemigo aparte de Loki capaz de poner en jaque a algún integrante de la Iniciativa Avenger? Sabemos que la muerte no lo es; tampoco otro «dios asgardiano»; y menos una invasión de alienígenas con poderosas armas y tecnología mucho más avanzada.

Esta última duda evidenciada en Thor 2, recurrente en toda la trilogía de Iron Man y el ensamblaje de The Avengers, se torna un absurdo y nos envuelve con un poco de frustración sumado a algo de desinterés, indiferencia y menosprecio.

Los hermanos Russo, casi olvidados en nuestros archivos con pelis como You, Me and Dupree o Welcome to Collinwood, hicieron una gran labor con The Winter Soldier. Siguen fallando en el tema del universo continuo pero imaginamos es el puñal de Whedon hablando con su «aislamiento para que funcione el equipo»; ¿no es increíble que en el peor ataque de H.Y.D.R.A., en una crisis tan grande como la de Nueva York, no aparezca Iron Man, War Machine, Hawkeye o Bruce Banner?

Sin embargo, y como ninguna otra cinta de Marvel, los Russo triunfan grandemente en varios aspectos.

El primer punto, es que con The Winter Soldier hay un vuelco hacia la sorpresa, hacia la perplejidad de las revelaciones del giro dramático y, así sean dos o tres los giros, no es una serie de sorpresas que nos mandan de extremo a extremo sino más bien consecuencia del giro anterior, por eso al final quedamos sin aliento y tensos en el desenlace.

Lo segundo es que por segunda vez, un villano es tratado con dignidad en la historia; ni siquiera en relación con la fidelidad a los comics, porque no hemos leído mucho acerca de los arcos del Soldado de Invierno, sino dignidad en el sentido que es una fuerza contraria e igualmente poderosa que amenaza el estatu quo del héroe y de sus compañeros. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Por primera vez, en el universo cinemático de Marvel, los personajes se relacionan con igual importancia en todo el universo; los agentes Fury, Hill (Cobie Smulders), Romanoff, Rogers se congregan de otras sagas y sienten amenazadas sus existencias. H.Y.D.R.A. renace como un gran grupo del mal tan pero tan importante que incluso es necesario un nuevo ensamble con los Avengers pero si es así repetimos ¿por qué no aparecieron?

El cuarto punto, no sabemos si trabajaron posterior a las críticas de Man of Steel, pero The Winter Soldier aprendió a congeniar con los puntos que no gustaron en su opositora; partiendo del hecho que Man of Steel es una gran cinta, las críticas opacaron un poco su éxito injustamente; El Capitán toma ventaja de ahí y se hace fuerte con un héroe que no asesina a sangre fría a pesar de cualquier circunstancia; no acaba completamente con una ciudad y a los pocos días aparece con una sonrisa dibujada en la cara; es responsable de sus actos porque es la imagen pura de Estados Unidos; y, finalmente, siendo una secuela enlaza muy bien puntos de la anterior salida, y justifica el hecho de una segunda o tercera parte.

A pesar de ciertos clichés, que realmente molestan en pequeños detalles de la historia, Los hermanos Russo, Marvel y Buena Vista lo hicieron realmente bien con The Winter Soldier pero desluce un poco lo ya hecho antes en la Fase UNO; no sabemos cómo vaya a atacar DC pero el hecho que la segunda parte de Superman involucre apariciones de Batman, Wonder Woman, Aquaman y otros de sus súperheroes podría ser un indicio de cómo aproximarían su propio ensamble y faltaría ver si en «las autónomas», como The Bat Man presupuestada para después del 2016, se cometen los mismos errores o se dan la libertad de hacer un relato anterior –en la línea de tiempo– de Superman para revisar estos temas con calma.

Categories: 3D, Action, Anthony Russo, Brothers, Comic, Epic, Exploitation, Hollywood, Joe Russo, Melodrama, Miguel Vaca, Movie, Sci-Fi, Spy Film, Storytelling, Thriller, Vacacion, War Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

@FICBAQ 2014

por Diego Taborda

por Diego Taborda

Se cierra la segunda versión del FICBAQ de 2014 y con ella nuestro viaje a Barranquilla para cubrirlo. A pesar de ver casi una veintena de piezas, entre concursantes y muestras de cine, aún nos hizo muchas pelis por ver y eso se nota en que la mayoría de las que ganaron no alcanzamos a verlas.

Agradecemos de antemano a Giuliano Cavalli, director general del festival, Samuel Lozada, su director de prensa, y Andrea Quintero, su directora de comunicaciones, por habernos permitido vivir el festival en primera fila. Estos son los ganadores:

    Mejor película de Iberoamérica

  • Los Insólitos Peces Gato (México)
    Mención especial

  • I’m from Chile (Chile)
    Mención especial

  • Songs of redemption (Jamaica)
    Mejor película de cine Colombiana

  • Don Ca (Colombia)
    Mejor película Medio Ambiente y Pueblos en Lucha

  • Canícula (México)

Además vimos en el festival:

    Cine de Colombia

  • El Faro de Luis Fernando Bottia
    Cine de otros mundos

  • Yvy Maraēy de Juan Carlos Valdivia (Bolivia)
  • Satellite Boy de Catriona McKenzie (Australia)
  • The Act of Killing de Joshua Oppenheimer (Suecia)
  • Yamamori clip koujou no atari (Anatomía de un clip de papel) de Akira Ikeda (Japón)

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Categories: Action, Actor, Adventure, Animation, Aussies, Auteur, Awards, Österreichisches Kino, Brazucas, Brit, Camp, Cine de España, Colombia, Comedy, Documentary, Drama, Emo, Experimental, Exploitation, Folk, Gangster, Gore, Indie, Latin, Melodrama, Miguel Vaca, Politicae, Road Movie, Romance, Sci-Fi, Serie B, Short Film, Storytelling, Thriller, Vacacion, World, 映画館 Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Bienvenida la temporada de verano 2014

02/04/2014 1 comment

Se acercan los estrenos de verano y los recibimos con una pequeña entrada de una pieza un poco atrasada, 47 Ronin, y la otra aún en cartelera regular, 300: Rise of an Empire. No hay mucho que decir de ambas, salvo (y guardadas excepciones por los gustos personales) ambas pelis cumplen su función de entretenimiento.

47 Ronin
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Es otra peli de Keanu Reeves donde aparenta actuar, frunce el ceño y pone su tono de voz bajo, como suspirando, tratando de evocar en nosotros misterio, tal vez, o suspenso –no se–; no importa, no podemos pedirle que actúe ahora de viejo, siendo que lo hemos alentado a que una y otra vez se repita en su papel de héroe atravesando una epopeya en frente de sus narices, siempre como el elegido entre los mortales. Hasta el comentario de Keanu en ese sentido suena acartonado y predecible, ¿no? Si somos capaces de superar a Keanu y el resto de sobreactuaciones teatrales, la cinta de Carl Rinsch se torna interesante.

47 Ronin está basada en la historia de un grupo de samurais que que quedaron sin maestro y se convirtieron en ronin; y aunque su maestro cayó en una trampa de su enemigo a través de brujería y murió con honor, ellos buscan su venganza para calmar su espíritu.

Tanto la cinta como la historia son clásicas en el subgénero de las artes marciales. No hay que ir demasiado precabidos, la sorpresa es que uno espera algo malísimo o deplorable y surgen buenas sorpresas. Como su fotografía (John Mathieson), por ejemplo.

300: Rise of an Empire
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Una década atrás el joven Zack Snyder había triunfado con el reenlatado de un clásico del terror como lo era Dawn of the Dead de George Romero y se hizo camino derecho hacía una megaproducción dentro de Hollywood gracias a su éxito dentro del público y la crítica. Muchos dijeron que no entendió la verdadera y auténtica visión de Romero con su aislamiento de la humanidad en el centro comercial pero sin lugar a dudas una nueva estética había nacido con esa pieza.

Su siguiente proyecto sería la adaptación del comic 300 de Frank Miller en 2006, apalancado en buena parte por el éxito que tuvo Sin City, también del mismo autor. 300, al igual que la pieza de Robert Rodriguez, basó su fotografía en la fidelidad a las páginas del comic y sumado a la estética alcanzada por Snyder se volvió un hito en las producciones de acción norteamericana; abuso del «tiempo-de-bala», la sangre, los torsos desnudos y la época greco-romana.

No pasó mucho tiempo entre las farsas de Hollywood y la explotación completa en TV (Spartacus), para que estuviéramos hastiados por completo de las escenas de desnudos fortuitos, los golpes de la espada desgarrando miembros y escupiendo sangre a borbotones frente a la cámara.

Snyder empezó a repetirse –y mucho– cayendo en lo profundo de Hollywood y sus taquillas. Se inventó la secuela de 300 y justo cuando Warner le ofreció Man of Steel, fue que decidió que se apartaría para producirla, no para dirigirla. El encargado sería Noam Murro, una cara desconocida en la industria y por lo mismo maleable a su antojo.

El resultado de Rise of an Empire es el pastiche de Snyder exacerbado al máximo. La hermosa Eva Green se bate como una guerrera y se echa la peli encima como Artemisa; su desempeño no flaquea y la historia se hace rica en detalles contextuales pero la pieza si que es más de lo mismo.

La jaula de Oro en @FICBAQ

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Dentro del Festival Internacional de Cine de Barranquilla (FICBAQ) hubo dos constantes importantes que para nosotros definieron el carácter del festival en si. Por un lado, hubo gran número de piezas denunciando el racismo de los locales (llámense paraguayos, bolivianos, argentinos o colombianos); algunos decidieron optar por desarrollar su denuncia como un cortometraje, unos cuantos como un documental, otros como eje de un largo argumental de ficción y otros decidieron incluirlo como un detalle secundario que contextualizaba su relato; pero en todos lo que se evidenciaba es que nuestra sociedad es altamente intolerante y poco incluyente con personas de diferentes etnias, pero sobre todo, casi que la regla era el maltrato consistente al indígena que recibía descargas peyorativas y rechazo violento. Por otro lado, los niños son protagonistas de la mayoría de las piezas; indomables, creativos, consentidos, echados a perder, lúdicos, sencillos, nobles y hasta necios y desjuiciados; era como un llamado a las nuevas generaciones a comerse este mundo lleno de retos y aventuras.

La jaula de Oro, del español Diego Quemada-Díez, venía con un gran favoritismo por los reconocimientos alcanzados en Lima, La Habana, Mar del Plata, San Pablo, Zúrich y Cannes (nominada a mejor peli de Una Cierta Mirada y ganadora de mejor talento por su equipo en la misma categoría). Esto levantó muchas expectativas, que a la postre tanto crítica como público vieron colmadas en sus proyecciones.

Su historia es una historia que le pertenece a miles y miles de personas reales que desde Guatemala (y cualquier país de Latinoamérica) empiezan su larga odisea para atravesar El Hueco en la frontera con Estados Unidos en México. Su proyecto nació con una documentación profunda de varios años de investigación; Quemada-Díez es español, pero se transladó a Guatemala, más específicamente a la Zona 3, a investigar una y mil historias de personas que trataron de salir de las dificultades, la falta de oportunidades y la extrema pobreza en busca de La Jaula de Oro, término acotado para definir lo que ahora es el sueño americano, una cárcel más lujosa que nos permite trabajar y ganar buen dinero pero al final una cárcel más.

A Quemada-Díez, le pasó lo mismo que a Tito Molina (Silencio en la Tierra de los Sueños), su investigación que era un documental, se fue volviendo un largometraje de ficción porque eso le permitía recoger varios testimonios en un sólo juego de personajes y encauzarlos hacia donde él quería.

La trama empieza con tres jóvenes que parten de Guatemala para coger el tren que los lleve a México; ellos son Sara (Karen Martínez), Juan (Brandon López) y Samuel (Carlos Chajón) pero al llegar a la frontera con México se les junta Chauk (Rodolfo Domínguez), un indígena guatemalteco que quiere ver la nieve caer. Este es un punto muy bonito en la historia porque mientras el resto de personas parece huir del país a buscar un mejor futuro, Chauk está enteramente conectado con su entorno y quiere ver qué más posibilidades más allá de su propio contexto.

La jaula de Oro es rica en detalles y rica en historias; tal vez esa sea su gran debilidad; el escritor y realizador, Diego Quemada-Díez es tan juicioso en su investigación que cuando lo vuelve una narración se pierde completamente; es interesante como a medida que avanzan ya no son cuatro sino miles pero también a medida que avanzan ese núcleo también se va diluyendo, unas veces muy bien como cuando en la frontera se queda Samuel, otras veces no tan bien dejando temas muy abiertos que pierden la atención del espectador en otros lados más interesantes que el eje de la historia; lo peor es que no han siquiera atravesado la frontera con México, cuando ya han pasado dos tercios de la proyección y en un resumen que Juan hace en un mapa aún les falta atravesar todo México, La Frontera y llegar a Los Ángeles; es muy loco porque todo empieza a tomar una velocidad vertiginosa, los hechos importantes empiezan a suceder en un abrir y cerrar de ojos y el desenlace que debía ser algo más elaborado termina siendo una gran atropello.

La cinta no es mala pero no es la mejor del festival. La investigación de Quemada-Díez se nota en cada aspecto del arte, su historia es conmovedora y sus actuaciones, con actores naturales, son soberbias pero su narración deja mucho que desear. Otros aspectos deslucen de la producción que siendo la más alta, de lejos, en todo el festival es la que más flaquea en fotografía, montaje y sonido.

Fue muy interesante verla y escuchar las intenciones del realizador después de la proyección; esto sólo gracias a FICBAQ que fue muy cordial en invitarnos.

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Liberen a García en @FICBAQ

02/04/2014 4 comments

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De mis favoritas del FICBAQ esta Liberen a García de Maria Boughen.

La ceremonia de clausura fue el sábado pasado y aún no conozco los ganadores; es curioso porque igual le sigo haciendo fuerza en la categoría mejor peli iberoamericana.

Roma e Inés, interpretadas por Luna Sarsale y Manuela Piqué respectivamente, son dos amigas incondicionales que viven en una villa de Baires; Roma parece no tener mayores complicaciones con su vida, vive con sus padres y tiene una amiga de lujo; Inés también es feliz con su amiga pero, contrario a Roma, debe trabajar para sostener su apartamento, que sin ser lujoso es lo que necesita para vivir tranquila. García es un gallo disecado que tiene Don Rafael en su tienda de alfajores; su dueño lo saca a diario porque dice que le da suerte; este par de holgazanes deciden desarrollar una picardía donde es secuestrado el animalito; el título de la pieza nace de la liberación del gallo de su secuestro como símil también de la liberación de los secretos que en toda relación se guardan, en este caso, los de este par de amigas que ponen en riesgo la posibilidad de continuar juntas, por siempre y ya no tan incondicionalmente.

Por su tratamiento, Liberen a García parece una cinta japonesa; una narración pintoresca, de dos jóvenes explotando el contexto urbano al máximo; segmentos animados y titulados con cada uno de los personajes de la historia, dan pie para dividir la pieza en actos; y un par de personajes con unas cajas de cartón en la cabeza que hacen de los papás de Roma. De estas cajas de cartón nos queda siempre una gran inquietud sobre quién está debajo de ellas y porqué tendrían puesto esa máscara; lejos de ser abstracta y difícil de asimilar, la historia –y la pieza en general– es simpática con el espectador; desarrollando poco a poco los personajes y pasando de la comedia al drama de manera impecable.

Uno de los grandes atractivos de la producción y del guión, es que, las tomas se basan en la improvisación y de esta forma cada una de las actrices despliega todo su plumaje histriónico que hacen verdaderamente entretenido cada segmento de Liberen a García. Los recursos que se generan a través de este juego propuesto por la directora son ricos en figuras y en frescura que terminan redondeando la mejor producción que logramos ver en todo el festival.

Maria Boughen, una directora para tener en cuenta.

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El Faro en @FICBAQ

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Hemos ido dejando lo mejor para lo último, y entre esas piezas una colombiana. No sólo porque dentro del festival hay una categoría especial para ella y toca nombrar una sino porque en realidad sobrepasa cualquier expectativa y se hace grande en su nobleza.

El Faro de Luis Fernando Bottia concursa en el FICBAQ por mejor peli colombiana. Es una producción de RCN y Ennovva, que determina de facto que no es una producción independiente aunque sea de bajo presupuesto. Esto es importantísimo, y que haya salido tan bien, es ya un gran motivo de alabanza.

La historia envuelve a Ángel Porras, interpretado por Roger Perea, como el guardafaro en el Morro de Santa Marta; un octogenario de raza negra, siempre bien puesto, elegante, juicioso, fiel a sus horarios, flaco pero no desnutrido de comer patacón y café todos los días de su vida; está casado pero su mujer, Petrona Martínez, vive en Santa Marta y trabaja en un convento como jefe de cocina; ella odia la labor de su marido y odia cocinar pescado. La vida entre estos dos personajes ha transcurrido así por años pero la vieja se cansó y se fue, ella quería una casa propia lejos del faro. Un día una pareja, llega a las playas del Morro, zozobrantes de algún fatal destino; exhaustos, tal vez de nadar con todas sus fuerzas, duermen rendidos y es cuando Ángel los acoge. Él, Andrés Castañeda (El Páramo); ella, Karent Hinestroza (Chocó); parece que él le ha hecho la misma promesa a ella, una promesa que parece repetirse con el paso del tiempo y que queda saldada con el accionar de este faro en medio de la nada de este hermoso mar samario.

Al divisar ese montículo en cualquiera de nuestras vacaciones a Santa Marta y ver el faro funcionar pocas veces nos quedamos a pensar que una persona vive su vida aislado en ese islote y que debe amar su trabajo con tanta pasión como para someterse a un encarcelamiento de esta índole voluntariamente; sin embargo, esa es la vida de Ángel –y por lo que entendimos del mismo Roger Perea que es un actor natural–.

La música es un tanto pasada de melodrama; el diseño de sonido, ese que debe ser sutil, ambientador y delicado, es todo lo contrario; no obstante la belleza de las tomas, la naturaleza de los paisajes y la sinceridad de la historia sobresalen por encima de los errores técnicos y del dolor de ver como en el relato unos pocos aún piensan que son dueños de lo que no les pertenece.

Gran cinta que esperamos pronto ruede en cartelera comercial regularmente. Dedicada póstumamente a Roger Perea.

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Satellite Boy en @FICBAQ

31/03/2014 1 comment

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El FICBAQ estuvo realmente exquisito en su muestra de cine de otros mundos; para muchos de nosotros que vamos de la cartelera comercial directamente a las profundidades más recónditas del internet para encontrar los incunables más extraños, es efectivamente gratificante encontrar tesoros nunca antes vistos, nunca antes esperados. Catriona McKenzie que a través de su Satellite Boy nos conmueve con un relato sencillo, no dirigido por la acción o por la violencia, se une a grandes retoños del cine australiano como lo son Julia Leigh o David Mîchod; mentes brillantes e independientes de este cinema rico en variedades y tonos.

Satellite Boy es un niño abandonado por su madre a la suerte de su abuelo, en medio del desierto australiano; Jubi, el abuelo, es un terco aborigen que se niega a abandonar sus conocimientos y sus raíces, mientras Pete, el nieto, está más expuesto y más permeable a la cultura que precisamente está tratando de ahogar a su abuelo. Un día Pete se entera que una minera de la capital intenta sacar a su familia del terreno donde viven; no obstante su corta edad, él tiene planes para poner un restaurante y hacer todo lo posible para que su madre vuelva después de los cursos que ha ido a tomar a la ciudad, entonces toma la decisión de irse a buscar los responsables de su desalojo y de paso a su madre para hacerla volver en razón.

A su aventura se junta Kalmain un niño un poco mayor, más necio y con rasgos menos mestizos que los de Pete. Jubi trata de interceder diciéndole a Pete que el hogar-tierra no tiene límites y que estos que hoy el hombre blanco reclama no le pertenecen ni a él ni a nadie, pues el hogar-tierra no le pertenece a los hombres sino en cambio los hombres le pertenecen al hogar-tierra.

La historia de Pete es una fábula contemporánea alrededor del walkabout originario de los aborígenes australianos; es costumbre entre ellos salir hacia el horizonte y perderse para después volver, un acto de madurez que define al niño del hombre; Jubi es interpretado por David Gulpilil, dicen que es uno de los primeros aborígenes en actuar en el cine del hombre blanco, por allá en los años 70′s del siglo pasado; su tez casi intacta y su pelo encanecido nos recuerda que lo hemos visto en Rabbit-Proof Fence de Phillip Noyce o más recientemente en Australia de Baz Luhrmann; sus papeles nunca han sido particularmente protagónicos, sin embargo, siempre están cargados de ternura y sabiduría; esta Satellite Boy no es la excepción, su octogenario personaje trata de persuadir a Pete (Cameron Wallaby) de cómo el hogar-tierra les habla a ellos y de cómo saber como escucharlo. En su travesía, Pete descubre su naturaleza y escucha a su abuelo a través del sol, el agua, el aire y el fuego; por su parte, Kalmain (Joseph Pedley) un niño sin una figura paterna, no tiene guía y queda completamente desolado.

La historia toca puntos profundamente en nuestras entrañas; nos puede enternecer o nos puede hacer llorar hasta el sentimiento pero igualmente la dicha de ver esta cinta es grandiosa; de lo mejor que vimos en el festival.

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